La educación no se realiza en una comunidad que no se realiza

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Progre reformismo curricular, mercantilismo profesional y repliegue estatal, un caldo de cultivo que atraviesa a la educación bonaerense. ¿Cuál es el impacto de la disgregación nacional en las escuelas?

El jueves, siendo el primer día de este mes en curso, se llevó adelante una medida de fuerza – un paro – en el sector docente de la provincia de Buenos Aires. La medida había sido convocada inicialmente la semana anterior por una de las ramas gremiales de Suteba denominada lista Multicolor, que cuenta con una considerable representación entre los docentes en toda la provincia.

Se ha vuelto bastante común que, en los grupos de WhatsApp de las escuelas, se consulte a los y las profesoras si adhieren o no a las medidas de fuerzas convocadas por los sindicatos; en el caso de este último jueves y luego de sucesivos descuentos en los salarios de los docentes que habían participado de otros paros, la adhesión en los grupos era, hasta el miércoles 30 de septiembre al mediodía, bastante dispar. Pero aproximadamente a las 13 hs de ese mismo día, se conoció el caso de la maestra violentada en un jardín de infantes en la localidad bonaerense de Trenque Lauquen, lo que precipitó la decisión unánime de todos los sindicatos docentes de ir al paro al día siguiente. Por supuesto, los mensajes y audios circularon rápidamente entre las comunidades educativas de todas las escuelas públicas informando lo que habían dispuesto el resto de los sindicatos docentes, lo que originó que el paro haya tenido un acatamiento cercano al 98% en toda la provincia.

Como parte integrante de la comunidad docente, vivencio todos los días las enormes problemáticas de la escuela pública bonaerense. Los acuciantes problemas salariales, una obra social – IOMA – que cubre poco, las enormes exigencias y presiones laborales desde las jerarquías y los serios problemas edilicios de las escuelas son algunas de las cuestiones demandadas.

 En cuanto a la razón que obligó a los sindicatos a realizar la medida de fuerza de este jueves, ya es harto conocida y son los reiterados casos de violencia que emergen durante la jornada escolar. Entre los mismos estudiantes, contra los profesores o maestros, contra los directivos o contra cualquier integrante de la comunidad educativa; cualquiera puede ser receptor de la violencia que portan los chicos o las chicas. Y no solamente es física, también las agresiones son verbales, constantes y denigrantes, siendo en muchos casos nosotros los profesores, victimas del maltrato y de las faltas de respeto. No existen sanciones efectivas contra estas actitudes, ni tampoco ningún resguardo posible para nosotros, como trabajadores de la educación. La escuela es, en mi opinión, el último lugar donde un estudiante puede conocer un límite.

El contexto socioeconómico que viven los chicos y las chicas bonaerenses es muy grave y los lazos familiares en muchos casos están rotos, por lo que el factor más importante de contención, con el que se podría contar para revertir los casos de violencia en la escuela, ya no existe.

El paro que se realizó este jueves primero de octubre, visibilizó en parte todas estas problemáticas, pero ni la salarial ni la demanda de seguridad física y psicológica para nosotros los docentes, trascendieron.

Y hoy se volvió a las clases como si nada hubiera pasado, sin ninguna comunicación o disposición de la DGCyE de la provincia, intentando algún cambio o modificación del Régimen Académico que sigue haciendo agua por donde se lo mire. Y según mi opinión, es el gran responsable de lo que hoy se vive cotidianamente en las escuelas.

Blanca Questa

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