Juan Grabois, de precandidato presidencial a personero del imperialismo

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Durante las últimas semanas la criptoestafa del presiponzi ha estado en boca de los medios mundiales y más de uno ha tenido raptos de sobreactuada indignación, tal vez con el objetivo de subirse a la ola informativa y ser agraciado por algún micrófono extranjero (de los países centrales, obviamente). Para quiénes venimos señalando que el presente es un gobierno de ocupación imperial, al servicio de la anglosfera y la usura internacional, no surgió nada nuevo bajo el sol –tal vez, solamente, el grado de descaro e improvisación de los enemigos del pueblo-. En cambio, es realmente interesante analizar algunas de las reacciones de “los propios” para ir separando la paja del trigo.

Patriotas o colonos

Una gran forma de saber quién realmente se encuentra comprometido en la defensa de nuestra nación y de nuestro pueblo, cuando la cosa es turbia, es medir la distancia entre esos personajes y las potencias colonialistas/imperialistas del momento.

El panteón nacional está integrado, de esta manera, por quienes han sabido defender nuestra soberanía frente a la prepotencia colonial e imperialista, apoyándose en la movilización popular para conseguirlo: San Martín, contra el colonialismo peninsular y las maquinaciones anglosajonas; Rosas, contra las escuadras francesas, inglesas y brasileñas; Yrigoyen, contra las presiones de las multinacionales petroleras, ferroviarias y agroexportadoras (británicas mayormente); Perón, contra el imperialismo inglés y yanqui. De la vereda de enfrente los Alvear, Rivadavia, Lavalle, Urquiza, Mitre, Roca, Palacios, Codovilla, entre otros, quienes hicieron exactamente lo contrario, es decir, han buscado el apoyo de alguna potencia extranjera para convertirse en sus alcahuetes y mancillar los intereses populares y soberanos de nuestro país.

Criptotimberos o pueblo

Es realmente para reflexionar que a muchos de “los propios” los escandalice y movilice tanto esta chantada del presiponzi, siendo que nos vacunó hace más de un año con la designación del ludópata de las finanzas (Toto Caputo), quién debiera estar cumpliendo una pena no menor a los 100 años de cárcel en el pabellón de los vendepatria, sólo por mantener las proporciones simétricas con relación al período de tiempo por el cual nos endeudó ilegal e ilegítimamente, para favorecer a sus socios y amigos. ¿Será que lo del Toto no llego a indignarlos porque fueron ellos mismos, los supuestos opositores del presente, los que le legitimaron la deuda cuando eran oficialismo?

Tampoco faltan tilingos que se manifiestan preocupados por “cómo nos hace quedar esta criptoestafa ante el mundo” y siéndoles sinceros: ¡No me interesa! Mientras haya quienes se preocupan más por la mirada de los colonialistas/imperialistas extranjeros que por la mirada de nuestros propios hijos y nietos estamos al horno.

Nos estamos refiriendo a un gobierno “nacional” encabezado por un eunuco reptante que, a los cuatro vientos, vocifera que su objetivo es destruir al Estado argentino -y con él, a la soberanía de nuestro pueblo-. Un gobierno que hambrea y apalea a nuestros viejos, que desfinancia la educación (futuro de nuestros pibes), que entrega al complejo científico/técnico, que libera el precio de las tarifas, los alquileres y el combustible al mismo tiempo que interviene la macro-economía para deprimir los salarios. ¿Realmente esperan que nos hayamos sentido indignados o sorprendidos por el episodio $libra? No sé al lector, pero a mí me subleva que pretendan hacernos sentir más empatía por algunos criptotimberos del mundo que por nuestro propio pueblo.

Purgar al movimiento nacional

Hace algunos días se difundió que Juan Grabois, dirigente político y social de nuestro país, pre candidato a presidente durante las últimas elecciones en la interna de Unión por la Patria, se sumó a los “indignados” por la criptoesatafa del presiponzi y realizo diligentemente algunas denuncias en su contra ante el FBI y diversos organismos de control financiero tanto yanquis como europeos…

El caso es grave porque no se trata de un afrancesado o unitario cualquiera, no es un cipayo a secas sino un dirigente que se presume popular y fue pre candidato a presidente en las internas del peronismo presunto… Era, según él mismo y quienes lo habilitaron para competir decían, el candidato disruptivo, revulsivo y rebelde, que enfrentaba al habitué deambulador de la embajada yanqui (pero candidato serio), Sergio Massa, puesto a dedo por la camarilla familiar que conduce el PJ (Cristina y su hijo).

Si bien Grabois ya mostró la hilacha en el pasado, presentándose a dar charlas con su amigo -el tercerizador sojero y desfalcador- Grobocopatel y propugnando el salario universal, como si fuéramos impotentes como pueblo soberano para construir un modelo de país desanclado de las tendencias precarizadoras del tecno-capitalismo global; que ante la situación actual elija correr a los brazos de los juzgados de las potencias, lo eleva a un nivel muy superior en la carrera de “honores” cipayos. En primer lugar, porque desdibuja la línea roja que separa históricamente a las fuerzas unitarias/oligárquicas/gorilas de las federales/populares/soberanistas, sentando un precedente nefasto de alineamiento homogéneo a las potencias extranjeras. En segundo lugar, porque recurrir a los tribunales y organismos reguladores del colonialismo/imperialismo presupone un renunciamiento de las dirigencias que se auto titulan nacionales y populares a movilizar al pueblo para hacer tronar el escarmiento.

En el mejor de los casos es de una ingenuidad imperdonable, por no decir una traición evidente, suponer que los reclamos económicos que se están llevando adelante en todo el mundo contra el presiponzi no van generar una deuda multi-millonaria cuya cuenta será trasladada, en definitiva, al pueblo argentino. La única solución posible, tendiente a resguardar los intereses de nuestro pueblo y nación, es avanzar decididamente hacia el juicio político y la destitución, lo que permitiría denunciar y desconocer la multiplicidad de estafas e ilegalidades cometidas por este gobierno de ocupación no sólo contra los criptotimberos (que deberían cobrarle al eunuco, yendo contra su patrimonio personal y familiar) sino y fundamentalmente contra el pueblo argentino, al cual se le están drenando sus riquezas para financiar la especulación financiera.

Hacer tronar el escarmiento en todos los niveles

Es realmente deprimente que quién se nos presenta como un dirigente popular, en lugar de defender los intereses –al menos!- de sus propias bases, termine oficiando como representante de los cripto buitres en contra de las mismas. Es aún más grave que mediante su acción este favoreciendo y legitimando el injerencismo de poderes extranjeros sobre nuestra soberanía, justamente quien se supone que debiera neutralizarlos, apelando a la movilización popular y a nuestro derecho a autodeterminarnos.

Podríamos ir, incluso un poco más allá en el análisis, al poner en tela de juicio el rol de la conducción familiar (kirchnerista) al ponernos a elegir, las últimas P.A.S.O, entre dos candidatos que terminaron resultando evidentemente pro yanquis…  

Ni la correlación de fuerzas ni el corrompimiento del poder judicial local son justificación para pasarse a la vereda de los cipayos. ¡¿Desde cuándo si el enemigo ataca, la orden sistemática es replegarnos y subordinarnos!? Eso no es conducir, por más que lo quieran disfrazar de brillantez maquiavélica… ¡Es lisa y llanamente entregarnos como empanadas al apetito de los enemigos de la patria!

Si no se consiguen en el presente los números en el poder legislativo o jueces probos en el poder federal, cosa que no me sorprendería, es más que nunca necesario redoblar los esfuerzos organizativos, la prédica esclarecedora y el temple combativo de nuestro pueblo para preparar nuestras fuerzas y dar una mucho más contundente escarmentación a quienes traicionan a la patria, no sólo a nivel electoral sino en todos los niveles.

Evidentemente, deberemos hacernos de las cabezas de “nuestros dirigentes” para poder avanzar como pueblo.

Matías Salgueiro

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